The Royal Palace of King Norodom

Song: Stranger Things by Local Natives.

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A las 7am ya estábamos en la calle dirigiéndonos hacia el Palacio Real. Sólo teníamos hasta medio día para visitar el resto de Phnom Penh antes de viajar a la ciudad de Siem Reap, al norte de Cambodia.

– Camínale más rápido.
– Creo que pisé una rana muerta.

Caminando sobre el paseo fluvial, nos topamos con el Wat Ounalom, el mayor y más importante centro budista de Phnom Penh. Un lugar fascinante lleno de templos, estatuas, tumbas, aves, perros, gatos y monjes.

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– Ya viste ese gato, qué manera de treparse por la ventana.
– Es un chango güey.

Sí, también hay simios callejeros en Phnom Penh.

Unas calles más adelante, se reveló ante nuestros ojos el Palacio Real, la residencia oficial del Rey de Cambodia, su majestad Norodom, quién se ha encargado de inundar la ciudad con su autorretrato kitsch de estrella pop.

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Una vez dentro caminamos por los tres recintos principales. Primero el ala central y la Sala del Trono.

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La noche anterior había llovido, y en el piso de los patios había espejos de agua. Algunos de los templos y torres se proyectaban con tal realismo en ellos, como si existiera un Reino paralelo del otro lado del reflejo.

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Después proseguimos hacia La Pagoda de Plata, donde yacen varios tesoros nacionales, incluyendo el Buda Esmeralda, edificios de arquitectura tradicional jemer, y murales sobre historias míticas.

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Finalmente queríamos pasar al último recinto, el Palacio Khemarím, donde mora literalmente el Rey. Sin embargo este espacio no está abierto al público.

– Aquí no cabe la humildad.
– Somos unos pobres plebeyos, larga vida al Rey Norodom.

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De regreso al hotel, desayunamos, y por enésima vez, nos ofrecieron el servicio de moto taxi.

– “Tuk Tuk” man, “Tuk Tuk”.
– “Tuk Tuk” tu mamá, no quiero nada.

Recogimos maletas y nos fuimos a tomar el autobús. La línea se llama Giant Ibis y se presumen como “un lujo a su alcance”. El autobús cuenta con aire acondicionado, WiFi, un cuernito, un agüita y asientos muy cómodos.

– ¡Ya que se calle ese niño!
– Muy de lujo pero nunca falta el bebé que llora todo el maldito viaje.

7 horas en el autobús. Realizamos dos paradas de 20 minutos. Gran parte del camino está en obra, y se puede apreciar la tierra desnuda, y el color natural del sedimento.

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Llegamos a la estación casi a las 8pm y nos fue a recoger un Tuk Tuk llamado Andy.

– Deberíamos tener a un Andy en todas las ciudades a las que vamos.

En la recepción del hotel nos recibió una camboyana, que no nos entendía nada, y nosotros a ella tampoco. Nos dieron un cuarto para 6 personas al precio de dos, con camas y muebles gigantescos.

– Nunca había visto muebles tan grandes.
– Aquí vivía el Gran Buda ¿o qué?

Salimos a cenar y reservamos nuestro tour a Angkor Wat. Mañana será un día especial, quizá veremos lo más impresionante del viaje, hasta ahora.

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